viernes, 17 de junio de 2011

SOLO APRENDEMOS A TRAVÉS DEL SUFRIMIENTO


En un encuentro con la muerte, una pérdida material o psicológica, enfermedad, incapacidad, perdida del hogar, separación, divorcio o despido, la mente se colapsa.
Un mundo nuevo puede llegar a nacer de las cenizas del viejo. No hay garantías de que ni siquiera una situación límite sea suficiente para transformarte, pero el potencial está ahí. Para algunos, ante el desastre inminente, la resistencia a lo que es aumenta todavía más y la situación se convierte en un viaje al infierno (lugar muy visitado y lleno de gente, al que solemos ir a menudo).
Otros hacen una rendición parcial, que les dará cierta profundidad y serenidad que antes no tenían. Partes del cascarón del yo se rompen,  dejando que algo de paz salga desde más allá de la mente.
Las situaciones límite han producido muchos milagros. Imagínate un asesino esperando su muerte inminente en el corredor de la muerte. La resistencia interna se 

hace tan intensa que produce un dolor insoportable. Se ven obligados a asumir lo inasumible. Se le fuerza a rendirse y entran en un estado de gracia que acompaña la redención (liberación del pasado).
No te vas a sentir feliz, pero el miedo y la pena se transmutarán en una paz interna y una serenidad que vienen de un lugar muy profundo: del no manifestado mismo. Sobrepasa todo entendimiento y comparada con ella, la felicidad es superficial. Junto a ella llega la comprensión a un nivel profundo del ser, de  que eres  indestructible, inmortal.

Lo que es no puede deshacerse, porque ya es. Si no lo puedes aceptar se generara dolor y sufrimiento. Siente tu dolor, aíslalo de la situación que lo genera y ríndete a él, acéptalo. No hay escapatoria ni salida. Puede haber pseudos escapes, alcohol, trabajo, etc.., pero no te liberarán del dolor. Afróntalo, siéntelo, no pienses en él, ni en la causa que lo genera. La aceptación del sufrimiento es un viaje hacia la muerte y cuando llegues te darás cuenta de que lo que ha muerto no eres Tú, es tu ego, tu yo inexistente.


Solo aprendemos a través del sufrimiento
 
El sufrimiento implica resistencia. Para encontrar a Dios, lo que es, el ser, llámalo como quieras, hay que rendirse. Muchas personas encontraron a Dios mediante la rendición, mediante la aceptación total de lo que es, y se vieron obligados por el intenso sufrimiento al que estaban sometidas.
La resistencia es inseparable de la mente, para rendirse hay que separarse de la mente.
De repente llega la paz y la alegría. Llega el amor y el sentir de lo sagrado que no puede ser nombrado. Dios no es un ser, es el Ser mismo. No hay un yo y Dios. El conocimiento de Dios es la cosa más natural que hay. El hecho sorprendente e inconcebible no es que puedas conocer a Dios, sino que no lo conozcas.

El peor desastre de tu vida, se convierte en lo mejor que te ha ocurrido (estoy llorando, se me saltan las lágrimas de emoción), porque te obliga a rendirte, a morir, te fuerza a convertirte en nada, a ser como Dios, una no cosa, una nada.
Existen gran número de seres humanos que no necesitan más sufrimiento antes de alcanzar la iluminación.

Hay que decir si a lo que es.

Para poder elegir hay que tener conciencia. No se trata de ser inteligente. Existen muchas personas muy inteligentes y con estudios, completamente inconscientes, totalmente identificados con su mente.( Casi todos, con perdón).

La mente siempre se adhiere a lo conocido. Lo desconocido es peligroso porque la mente no tiene control sobre ello. Por eso le disgusta e ignora el presente. La atención al presente crea discontinuidad no solo en la corriente mental, también en el continuo pasado-futuro. Nada nuevo y creativo puede entrar en el mundo si no es a través de esa discontinuidad, ese espacio claro de infinitas posibilidades.
Se una presencia que observa detrás de los pensamientos y emociones. Descubre la conciencia de tu propio cuerpo. Siente tu presencia como ser.
Nadie elige el conflicto, el dolor, la locura.
Mientras la mente dirija tu vida, mientras te identifiques con tu mente, ¿Qué opciones tienes? Ninguna; no estás aquí. Estás loco. Es una enfermedad que casi todo el mundo tiene. Cuando te das cuenta de ello no puede haber resentimiento solo compasión. 

Cualquier parecido con la
realidad es pura coincidencia.
No temas no es contagioso.
                                   Andrés.

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